sábado, 15 de agosto de 2026
México

Pescadores en Manabí enfrentan violencia de cárteles y vigilancia internacional

Los trabajadores pesqueros en las costas ecuatorianas viven bajo la presión del crimen organizado y el escrutinio de operativos internacionales de seguridad.

Redacción Enlace Caribe
Foto: eleconomista.com.mx

La provincia de Manabí, en Ecuador, se ha convertido en un escenario crítico donde los pescadores artesanales enfrentan una doble amenaza: la extorsión de grupos criminales en sus puertos y la intensa vigilancia en alta mar por parte de fuerzas internacionales. Este fenómeno, que se ha intensificado en los últimos meses, mantiene a las comunidades costeras en una situación de vulnerabilidad extrema, donde el sustento diario se ve comprometido por la inseguridad constante.

En tierra firme, los cárteles han tomado el control de los pequeños puertos, utilizando la infraestructura pesquera para actividades ilícitas que fracturan la economía local. Los habitantes de la zona relatan que las operaciones diarias de pesca se han vuelto peligrosas, ya que las organizaciones criminales imponen cuotas y controlan el acceso a las embarcaciones, transformando la actividad tradicional en una labor de alto riesgo bajo la sombra de la delincuencia organizada.

En alta mar, la situación no es menos compleja para los trabajadores del mar. La presencia de patrullas internacionales, que ejecutan operativos para interceptar cargamentos ilegales, a menudo coloca a los pescadores en medio de fuego cruzado o los expone a registros exhaustivos que interrumpen sus jornadas. Esta dinámica genera una tensión creciente entre la necesidad de cumplir con las normativas marítimas y el temor a represalias por parte de grupos armados que operan en la región.

Representantes del sector pesquero han señalado que la falta de una estrategia de seguridad integral ha dejado a las comunidades a merced de actores externos. Ante este panorama, se han planteado propuestas para fortalecer la presencia de las autoridades locales en las zonas portuarias, buscando restablecer el orden y garantizar que los pescadores puedan realizar sus faenas sin la presión constante de la violencia o el acoso de fuerzas ajenas a sus labores productivas.

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